En el fondo del mar. Beatriz Sanchez Agudo

EN EL FONDO DEL MAR

En el fondo del mar en amor y compañía vivían felices dos familias de ballenas y cachalotes, en sus moradas eran vecinos respectivamente y se llevaban muy bien.

Cada familia tenía un hijo en realidad la familia de las ballenas tenían dos gemelas Ballenína y Babalína y los papas cachalotes tenían un hijo y se llamaba Cachope todos le decían Chopi.

Las ballenitas más desarrolladas para, pero Chopi era más menudo en comparación de los otros cachalotes que por allí vivían.


Lo conocían por su valentía y desparpajo a la hora de enfrentarse a algún peligro que pudiera acontecer cerca de el y de sus amigas a las cuales quería y cuidaba como si fueran sus hermanas.

Por ejemplo un día que estaban jugando en una gruta cerca de su casa apareció un tiburón despistado, que se había separado de sus compañeros y rápidamente, escondió a sus amigas detrás de un banco de coral y les dijo que no salieran hasta que el les avisara.

Chopi llamó la atención del tiburón hizo que lo persiguiera por toda la cueva. Como era tan delgado y ágil el tiburón no conseguía alcanzarlo por más que a veces lo tenía a un palmo de sus dientes.

De pronto entraron en una galería que no tenía salida y Chopi se quedo quieto sobre una pared de corales anacarados y cambiantes, el tiburón se lanzo despavorido hacía él y cuando abrió sus fauces para tragárselo, Chopi con gran agilidad se separo de la pared y el tiburón quedo enredado y clavado en la supuesta pared que eran medusas envolventes, erizos con púas venenosas y estrellas de mar con afiladas puntas.

Y a ninguno le gusto la agresión de este mastodonte que había perturbado su tranquilidad y su paz, así que le dieron su merecido y el tiburón salio escaldado de la gruta.

Mientras tanto el cachalote fue en busca de sus amigas las ballenas y salieron riendo de ver como el tiburón se alejaba “con las aletas entre las piernas” por decir algo.

Así de feliz transcurría la vida de los cetáceos, entre juegos y obligaciones que en sus moradas tenían, haciendo lo que sus padres le indicaban en cada momento pues eran muy buenos y obedientes.

Un poco más alejado de donde las gambas, camarones y grandes bancos de sardinas habitaban, tenían un amigo que se unía algunas veces a los juegos y entretenimientos de las ballenitas y el cachalote.

Este amigo era un calamar que respondía al nombre de Camón y era muy nervioso, travieso, gracioso y un poco desobediente y embustero.

Cuando iba a visitar a Chopi y a sus amigas, siempre les contaba aventuras e historias de dudosa veracidad. Había que reconocer que las explicaba con tanta convicción y entusiasmo que todos prestaban mucha atención y se quedaban con la boca abierta, escuchándolo.

Desde hacía tiempo les venía contando fantásticas experiencias que el había escuchado a otros peces y moradores del mar sobre lo que pasaba allá arriba en la superficie, al final del haz de luz que atravesaba las aguas donde ellos estaban y que sus padres les tenían terminantemente prohibido de explorar y por supuesto de ascender a la superficie, advirtiéndoles de la infinidad de peligros a los que se exponían.

Los habitaban fuera del mar otras especies de animales muy diferentes a los que en las aguas vivían. Animales que necesitaban aire para respirar y que nada tenían que ver con ellos.

Pero que los más raros y peligrosos eran los que se llamaban hombres, estos se dedicaban a exterminar tanto los congéneres de la tierra como la fauna marina, aparte de que tenían fama de destruir y ensuciar todos los parajes por donde pasaban, sin razón aparente.

Prueba de ello fue la mancha negra y pringosa que tiempos atrás habían dejado en sus queridas aguas y que tantas vidas habían costado a los moradores del mar.

Esto puso a prueba la paciencia del rey Neptuno, Dios de los mares y solo aplaco su ira, los buenos y sabios consejos de sus ministros y amigos íntimos. Convenciéndolo de que un enfrentamiento con aquellas malas vestías solo acarrearía, más dolor y destrucción en el reino.

Los humanos disponían de maquinarias y artefactos capaces de llenar de basura y putrefacción millas y millas de agua.

Las gemelas y su amigo Chopi, escuchaban las explicaciones de sus padres y se cuidaban muy muchote desobedecerlas.

Pero cuando Camón los visitaba los hacía dudar de que todo eso fuera cierto y los incitaba llamándoles cobarditas y asegurándoles de que subirían solo un momento y que sus padres nunca se enterarían.

Las ballenitas ardían en deseos de ver que pasaba en realidad allí arriba y se excitaban, pensando en poder nadar y chapotear solos sin la compañía vigilada de sus padres.

Chopi trataba de disuadirlas diciéndoles que no era buena idea que sería muy peligroso y que el no estaba dispuesto a desobedecer a sus padres.

Ballenina, Babalina y Camón, no se lo pensaron más y decidieron ascender a la superficie y comenzaron a subir muy deprisa.

Chopi las llamaba desesperadamente pero ninguno le hizo caso, en vista que no desistían de su empeño el cachalote las siguió tratando de que volvieran a casa y sin darse cuenta el también llego al final de la luz.

Acerca de diainternetalbolote
Dinamizadora Centro Guadalinfo de Albolote

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