La muñeca Barbilina.Beatriz Sanchez Agudo

LA MUÑECA BARBILINA

Vivía la muñeca Barbilina en casa de su dueña Yasmina.

Tenía la niña muchos juguetes, cacerolas, balones, maquinitas, peluches y un montón de muñequitas.

Pero ninguna de estas cosas era comparables a Barbilina su muñeca más cara y preferida.

Tenía un pelo rubio precioso, una cintura pequeña y unas largas piernas. Con unos ojos azules como el mar y una sonrisa de oreja a oreja, que su linda cara hacia brillar.


Yasmina amaba a su muñeca y quería ser como Barbilina de elegante y de fina.

Pero no lo conseguía, porque era morena un poco gordita y no tenía las piernas tan largas, por lo tanto era más bajita.

Sí que le parecía en la sonrisa. Era una niña simpática, feliz y sus juguetes solía compartir.

Sin embargo Barbilina, sonreía porque así la hicieron cuando la fabricaron, pero en el fondo era desgraciada y no le gustaba ser tan guapa ni tan cara.

Por supuesto tenía vestidos preciosos, que Yasmina le cambiaba a menudo y zapatos dorados, bolsos, pulseras, pinzas para el pelo…

En fin todo lo que una muñeca pudiera desear para ser feliz… Pero os puedo asegurar que era la más triste y desgraciada de ese hogar.

Y es que cuando, Yasmina la cambiaba de traje y la peinaba todos los días. Lo hacía con mucho cuidado por si acaso se rompía o se estropeaba y en su caja de cartón enseguida la guardaba.

En lo más alto de la estantería la subía, para que cuando llegaran sus amigos y amigas no la tocaran, era tanto lo que la protegía, que ni siquiera la besaba.

Todas las tardes iban a jugar María, Claudia, y algún que otro amigo más.

En el cuarto de juego de Yasmina se metían ¡y no veáis como se divertían!

Sacaban todos los juguetes, hacían cocinitas simulando guisar patatas fritas, que les daban de comer a los otros muñecos y muñequitas.

Pintaban en la pizarra y en el tren eléctrico, a los peluches paseaban.

Luego la cara a ellos mismos y a los muñecos se maquillaban, con colores brillantes que resaltaban.

Dibujaban flores y mariposas en las ropas, que a las demás muñecas le fabricaban y luego se las probaban, mal cosidas y arrugadas pero no importaba porque ellos, se lo pasaban “pipa”, cosiendo, cocinando, cortándole el pelo a las muñecas y pintando. La tarde se les pasaba volando.

No se daban cuenta que la pobre Barbilina desde lo alto de la estantería todo lo veía.

La sonrisa seguía en su cara, pero el corazón se le partía de lo mucho que sufría.

¿Porqué seré tan desgraciada? se preguntaba, ¿Por qué no juegan conmigo? Yo no tengo la culpa de ser tan cara. Que envidia me dan los otros muñecos y muñecas que con ellos juegan, ojala yo fuera más gordita y más fea.

Así pasaba los días Barbilina subida en su estantería y soñando en que un día por fin las niñas con ella jugaran.

Llegó la primavera y la madre de Yasmina, la ventana abierta dejó, para que el olor del jardín perfumara la habitación.

Entonces entró un pajarillo que apenas sabía volar, tropezando con los muebles en la estantería se fue a posar.

El gato de la casa que estaba al acecho vio al pajarito y pensó en darse un festejo.

De un salto alcanzó la estantería y el pajarillo al verlo venir se escondió en la caja de cartón de Barbilina, que estaba a medió cerrar y menos mal que pudo entrar.

El minino muy enfadado a la caja aruño y mordió, hasta que por fin la abrió. En ese momento la madre del pajarito entro y al gato en un ojo le picó y así a su hijo salvó y por la ventana a empujones lo saco.

El gato se fue maullando de dolor y tanto ruido hizo que la madre de Yasmina acudió a la habitación

En la habitación encontró todas las cosas de la estantería en el suelo, los vestidos y adornos de Barbilina estropeados y a la pobre muñeca con los pelos arrancados y despeinados, el vestido sucio, arañado y la caja de cartón rota y por el suelo rodando.

Cuando la niña llegó del colegio y a su preciosa muñeca vio destrozada, le dio mucha pena, la cogió en sus brazos la besó y esa noche con ella durmió.

Al día siguiente cuando sus amigos y amigas fueron a jugar, les contó lo que le había pasado a la muñeca.

¿Podemos jugar con ella? – preguntó Claudia – la niña dijo que si, pues ya no tenía caja donde guardarla.

Le podemos cortar y arreglar el pelo – dijo Nicolás – veras que guapa quedará.

Y le podremos hacer un vestido nuevo – Señalo María, enseñando una tela nueva que de su casa traía.

A Yasmina todo le pareció bien y a Barbilina la peinaron, la lavaron, la arreglaron y con los demás juguetes llevaron y a partir de entonces con ella jugaron.

Desde ese día la sonrisa de Barbilina fue verdadera, pues ya no subiría nunca más a la estantería de madera.

Con sus amigos los juguetes ya siempre estarían y con los niños y niñas estaba segura que jugaría todos los días.

FIN

Acerca de diainternetalbolote
Dinamizadora Centro Guadalinfo de Albolote

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: